Por equipo turismoysabores
Siempre se hace referencia a la falta de áreas verdes en Santiago. Que están mal distribuidas en las diferentes comunas que componen esta ciudad. O que no tienen las condiciones necesarias para su mejor aprovechamiento. Y es una argumento válido, porque la urbe tiene unos 3,2 m² de área verde por habitante, lo que está lejos de los 9 m² recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Sin embargo, Santiago es dueño de increíbles lugares que son un imperdible de visitar como el Cerro San Cristóbal y el Santa Lucia, este último en pleno centro, estando muy bien conectado con el resto de la ciudad. A continuación desde turismoysabores se entregan algunos datos históricos y como disfrutar más estos verdaderos “jardines verticales” en altura.
Caminando por calle Merced se puede llegar hasta el Cerro Santa Lucía, que desde lo alto se reconoce de inmediato por su gran cantidad de verde. Este lugar se llamó en su inicio Huelén que fue bautizado asi en honor a su primer propietario que fue un cacique local. Aquí se encuentra el Castillo Hidalgo, que se está cerrado por estos días pero existe un plan de restauración y reapertura al público en el mediano plazo.
Los primeros habitantes del cerro, en tiempos prehispánicos fueron pueblos originarios, para quienes se trataba de un lugar sagrado
Sin embargo este icono urbano fue utilizado como cementerio para los llamados “disidentes” en Santiago, principalmente durante el siglo XIX. Estos “disidentes” eran personas que no profesaban la religión católica y, por lo tanto, no podían ser enterrados en los cementerios católicos.
Otras de las curiosidades históricas que pocos conocen es que sus cañones fueron utilizados para la defensa y señalización de Santiago tanto por pueblos originarios como de forma posterior por los españoles. Otro ejemplo de su rica historia es que el Castillo Hidalgo fue un fuerte colonial y que hasta hace unos años fue usado como centro de eventos
No son pocos los que vienen a este sitio histórico que cuenta con increíbles vistas de Santiago, solo es cosa de asomarse por sus miradores y de paso saber más de este tan reconocido espacio verde pero también para tomarse entretenidas selfies.
A solo unos minutos se encuentra otro admirado Cerro de la ciudad. Es el San Cristóbal, al que se puede acceder por calle Pionono o por Pedro De Valdivia. En ambos casos está muy cerca del metro.
¿Alguien sabía que este espacio es conocido como el Parque Metropolitano de Santiago? Que cuenta con alrededor de 722 hectáreas de extensión, siendo uno de los parques urbanos más grande del mundo.
Un hito importante en la historia de este jardín en altura es que su aspecto cambió de forma radical desde que fue inaugurado el 6 de abril de 1908, con la inauguración del santuario de la Inmaculada Concepción, que es una las capillas con mayor peregrinación para el día de la virgen.
En tiempos prehispánicos, los pueblos originarios lo llamaban Tupahue, que significa “centinela” en quechua y de ahí también viene el nombre de piscina Tupahue, para con el paso del tiempo ser bautizado como Cerro San Cristóbal por los españoles.
Cumple la función de ser un pulmón verde y un espacio de esparcimiento en altura en plena ciudad, teniendo las características de un enorme balcón para los santiaguinos, también recibiendo a los que nos visitan desde afuera.
Aquí funciona un teleférico, funicular y el zoológico metropolitano, además de las piscinas Tupahue y Antilen, Pero sin duda uno de los espacios más llamativos y visitados deben ser el Jardín Japonés que encanta, el que fue construido gracias al financiamiento de la Cámara Chileno-Japonesa de Comercio, que tiene unos 4.500 m2, donde resaltan su puente de madera, molino de agua en conjunto con de 100 variedades de plantas y árboles.
Pero sin duda, el premio mayor es llegar a la cima para disfrutar de un mote con huesillo, sus increíbles vistas de Santiago o pasar al café Tudor que se encuentra un tanto escondido en la cumbre pero es parte de este recorrido patrimonial donde también se pueden deleitar los sentidos con la música de este elegante piano de cola los fin de semanas.








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