Gastronomia

SE VIENE EL 18 Y TU CUERPO LO SABE

  • Un especial con miras a saber qué hacer en fiestas patrias, dónde ir si se planea salir del país o qué comer en esta nueva celebración a nivel nacional.
  • La industria de las bebidas alcohólicas vuelve a mostrar una amplia oferta y diversificación de cara a un nuevo 18 de septiembre, con etiquetas pensadas para acompañar desde un buen asado hasta los sabores del mar.

Por equipo turismoysabores

Una buena bebida es parte importante de cualquier celebración y las fiestas patrias no son la excepción. En torno a la parrilla, la empanada, el choripán o una mesa familiar, el vino continúa ocupando un lugar privilegiado entre las preferencias de los chilenos, mientras la cerveza se consolida como una de las alternativas más buscadas para disfrutar de manera distendida durante estas jornadas.

Los datos de 2025 ayudan a dimensionar ese protagonismo. Un estudio de Activa Research, realizado a partir de 1.053 entrevistas a mayores de 18 años de Santiago y regiones, situó al vino como el tercer bebestible preferido para las fiestas patrias, con 31,8% de las preferencias, detrás del terremoto, con 48,5%, y las bebidas o gaseosas, con 36,2%. La cerveza, en tanto, alcanzó un 29,2%.

A ello se suma la evolución de las compras asociadas a esta fecha. De acuerdo con la radiografía de consumo de NielsenIQ difundida en 2025, durante la semana previa a las fiestas patrias de 2024 las ventas de vinos aumentaron 57,5% respecto de un período normal, mientras las cervezas registraron un alza de 50,9%. La cifra permite entender la importancia que adquieren estas categorías en la preparación de la celebración y explica por qué septiembre se transforma en una fecha clave para la industria.

Para quienes buscan salir de las alternativas más tradicionales y explorar nuevos maridajes, el vino chileno ofrece interesantes posibilidades. “Si en su menú dieciochero usted es del team marino y está pensando en unas machas, empanadas de mariscos o quizás en un ceviche de salmón o atún, lo invito a lanzarse a la aventura del vino chileno y probar un Riesling. Incluso puede llevarlo al aperitivo, con quesos y charcutería”, recomienda Carla Urrunaga, directora de Academia del Vino.

Tengo 2 recomendaciones. Una de ellas es el Riesling de Casas del Bosque es una opción accesible. Para una ocasión más especial, recomienda el Riesling Lago Ranco de Casa Silva, destacando su acidez refrescante y un delicado toque de dulzor que lo convierten en una etiqueta versátil”.

Pero si el plan contempla carne y parrilla, las cepas tintas vuelven a tomar protagonismo. Desde Viña Miguel Torres recomiendan Almado, una alternativa de mayor complejidad y con un perfil más maderoso.

“Para la celebración de fiestas patrias, la combinación vino y gastronomía chilena es importante. Si tuviera que elegir un vino Miguel Torres para estos días, sería “Almado”. ¿Por qué? Porque es una selección de parcelas específicas de nuestro viñedo regenerativo de Huerta de Maule. Es un vino tinto que expresa las mejores características de cada una de las variedades seleccionadas para este ensamblaje originario de este antiguo viñedo de secano”, señala Eduardo Jordán, director técnico y enólogo de viña Miguel Torres.

“Para estas fiestas patrias recomendamos Amplus Cabernet Sauvignon de viña Santa Ema, un vino elegante y con carácter, perfecto para acompañar una buena celebración. En nariz destacan aromas de frutas negras y rojas maduras, acompañados de notas especiadas y toques de madera. En boca es un vino estructurado, equilibrado y de taninos suaves, con un final persistente y agradable”, explica Marcela Herrera, gerente de marketing de Viña Santa Ema.

A lo que agrega que “es un excelente compañero para una buena parrilla chilena, especialmente con cortes como entraña, lomo vetado o punta de ganso. Su estructura y sus taninos suaves acompañan muy bien la intensidad y los jugos de las carnes a las brasas, mientras sus notas frutales y especiadas realzan los sabores de la carne sin cubrirlos.

También combina muy bien con clásicos de estas fechas como empanadas de pino, anticuchos y choripanes, porque su estructura permite acompañar preparaciones sabrosas y con buena intensidad de sabor. Un vino ideal para disfrutar junto a la comida y compartir alrededor de la mesa en estas fiestas patrias”.

La elección, finalmente, dependerá del menú y del momento. Un Riesling puede aportar frescura a preparaciones marinas y funcionar perfectamente durante el aperitivo, mientras un Cabernet Sauvignon puede transformarse en un buen compañero para cortes parrilleros y preparaciones de mayor intensidad.

¿Y por qué no una buena cerveza?

El universo cervecero ofrece una diversidad que permite acompañar distintos momentos del 18. No se trata solamente de escoger entre una cerveza rubia u negra: hoy existen múltiples estilos y productores capaces de entregar experiencias diferentes, que van desde alternativas ligeras y refrescantes hasta variedades más complejas.

Una de las opciones que aparece en el escenario nacional es Jauría, cerveza artesanal originaria del Cajón del Maipo y que ha alcanzado reconocimiento entre quienes buscan una cerveza fría para estas celebraciones. Pedro Astorga, uno de sus dueños, destaca especialmente la variedad Lager: “Una buena cerveza es la Lager, que es más suavecita para tomarse varias el 18”. Además, señala que “puede conseguirse mediante Delivery y en su cervecería del Cajón del Maipo”.

Los amantes de la cerveza, claro que conocen Kunstmann, que es producida en Valdivia, pero se puede consumir en todo Chile y no solamente durante fiestas patrias. “En Kunstmann creemos que las cervezas cobran sentido cuando se comparten. En ese mismo sentido, sabemos que hay una cerveza para cada ocasión y la gastronomía de fiestas patrias es sin duda, un complemento ideal de nuestras variedades. Por ejemplo para empanadas de pino o entrañas a la parrilla, una Torobayo va perfecto. Ahora si hablamos de un asado de tira o de carnes más pesadas, la Gran Torobayo es la indicada por su alcohol y cuerpo, con preparaciones como anticuchos, recomendamos una Lager Sin Filtrar. Y para los conductores designados, la recomendación siempre es el consumo responsable y a preferir una lager sin alcohol”, especifica María Paz Calderón, maestra cervecera de Kunstmann.

Otra alternativa nacional es Kross, cuya oferta está presente en bares, tiendas especializadas y supermercados. Entre sus variedades destaca la Hoppy Pils que aparece como una opción especialmente interesante para estas fechas, con una graduación alcohólica situada entre 4,9° y 5,1°.

La recomendación para este 18, entonces, pasa por atreverse a combinar. Una cerveza lager puede acompañar perfectamente el inicio de una reunión con amigos, mientras que una Hoppy Pils entrega un perfil diferente para quienes buscan mayor intensidad aromática. Para la mesa, en tanto, la elección de un vino puede marcar una diferencia importante: Riesling para pescados, mariscos y aperitivos; tintos de mayor estructura para carnes y preparaciones a la parrilla.

TOUR GASTRONÓMICO POR RESTAURANT TÍPICOS QUE VALE LA PENA VISITAR ESTE 18

  • Los chilenos se preparan con todo para la celebración de fiestas patrias. Con comida tradicional, pero también con cocina de autor en algunos lugares donde se ha disfrutado por generaciones. La buena mesa dice presente durante este fin de semana.

Santiago y todo el país está ad portas de vivir una nueva celebración de fiestas patrias y, junto con las fondas, la cueca y los juegos tradicionales, la gastronomía vuelve a convertirse en una de las grandes protagonistas del 18. Para quienes prefieren sentarse a la mesa y disfrutar de los sabores más tradicionales de Chile, la capital ofrece distintas alternativas donde las empanadas, los anticuchos, las carnes, los platos de cuchara y los clásicos bebestibles nacionales son parte de la experiencia.

El 18 de septiembre es una fecha especial para los chilenos. Es el momento de reunirse en familia, encontrarse con los amigos y, por supuesto, compartir alrededor de una buena mesa. Y aunque las fondas son uno de los panoramas más característicos de estas fechas, los restaurantes tradicionales de Santiago ofrecen una alternativa para quienes buscan disfrutar la cocina chilena con mayor comodidad.

Entre las opciones que mantienen vivo ese espíritu destaca El Hoyo, uno de los clásicos de la gastronomía popular capitalina. Ubicado en el sector de Estación Central, es un verdadero imperdible para quienes quieren conocer un lugar cargado de historia y tradición. Su ambiente informal y su propuesta de comida chilena lo convierten en un escenario especialmente atractivo para celebrar durante septiembre.

“Dentro de los tragos más pedidos está el terremoto además del pisco sahuer, las piscolas y la chicha, que dentro del año baja en su venta  y en cuanto a los platos, el pastel de choclo y los pescados fritos son el caballito de batalla en esta fecha”, comenta el dueño de este tradicional restaurant.

Otra parada obligada es La Piojera, en pleno centro de Santiago. Este tradicional local forma parte del imaginario gastronómico de la capital y es reconocido por su ambiente popular y sus preparaciones típicas. Para un 18 de septiembre, la experiencia se completa con uno de los grandes protagonistas de la temporada: el terremoto, acompañado de comida chilena para compartir.

En el barrio Lastarria, una alternativa que combina gastronomía nacional y una mirada más contemporánea es Chipe Libre – República Independiente del Pisco. Su propuesta pone al pisco en el centro de la experiencia y resulta una buena opción para quienes quieren celebrar las fiestas patrias en un entorno urbano, pero sin dejar de lado algunos de los sabores y productos que forman parte de nuestra identidad.

Bellavista tiene lo suyo, sumando a su oferta gastronómica, una opción de comida nacional en un formato diferente. “Chilean Brunch parte de la idea de poder atender turistas en un barrio que está dentro de los 5 lugares que se tiene que conocer en Santiago. El concepto tiene relación con juntar una tradición familiar de compartir en familia un buen desayuno con distintos snacks y preparaciones, y de alguna manera se me ocurrió recuperar esa idea de mi padre donde los desayunos siempre tenían un concepto especial y quise extrapolar esa experiencia pero juntando en un brunh distintas comidas chilenas en un solo plato para que el turista pueda conocer nuestra gastronomía en una sola pasada”, explica Daniel Hoffmann.

En otros sectores de la capital

Para quienes buscan una cocina chilena de corte más tradicional y familiar, Peyo Restaurant, en Ñuñoa, aparece como otra alternativa. El restaurant es conocido por su propuesta de cocina chilena y ofrece un ambiente apropiado para disfrutar de un almuerzo dieciochero sin necesidad de trasladarse hasta una fonda.

En el sector de Vitacura también se encuentra La Casa Vieja, restaurante chileno que permite acercarse a preparaciones tradicionales en un ambiente más tranquilo. Es una alternativa interesante para familias o grupos que quieran celebrar el 18 alrededor de una mesa y privilegiar una experiencia por los sabores que definen al restaurante elegido, hay preparaciones que durante septiembre adquieren un protagonismo especial. La empanada de pino, el anticucho, las carnes a la parrilla, las papas, las ensaladas chilenas y las preparaciones caseras son parte de ese repertorio que año tras año vuelve gastronómica más reposada.

Si se va más hacia el oriente, específicamente en Lo Barnechea se puede visitar el restaurant Doña Tina, con más de 50 años de tradición, donde se especializan en comida chilena que ha sido degustada por generaciones y según uno de sus dueños Sebastián Olivares, “lo que más sale de la cocina en estas fechas es lo a lo pobre como un costillar a lo pobre o un lomo a lo pobre. También tenemos un plato de autor que es el Salmón a lo Pobre que tiene champiñones, crema, cebollín y su presentación es un plato de grada”.

POR QUÉ INCLINARSE POR GASTRONOMÍA TÍPICA EN FIESTAS PATRIAS

  • Comida y bebidas nacionales son parte del repertorio culinario en esta fecha tan especial para los chilenos. También son preparaciones que por momentos se recuerdan durante todo el año y dan ganas de comer más de una cualquier día.

Cuando se piensa en el 18 de septiembre, de seguro que lo primero que viene a la cabeza son las ganas de comer una rica empanada de pino o disfrutar de un buen anticucho. Son preparaciones que, más allá de sus ingredientes, tienen una profunda identidad y que inmediatamente conectan con las fiestas patrias.

Junto a las infaltables empanadas, también aparecen los choripanes y el tradicional asado familiar, preparaciones que año a año se toman las parrillas y celebraciones a lo largo del país. Sin embargo, la gastronomía dieciochera es bastante más amplia y reúne una diversidad de recetas que dan cuenta de las distintas tradiciones y productos de Chile.

“Nuestra gastronomía dieciochera es mucho más amplia que el asado: cazuela, pastel de choclo, costillar asado, arrollado de huaso, causeo de pata de chancho, un buen pebre, chancho en piedra, pastas de ají y lo dulce como pajaritos, alfajores, empolvados, mote con huesillos, leche asada y mucho más”, comenta el chef de Nodo, Cristian Urrutia.

En este verdadero recorrido por los sabores nacionales, cada degustación ocupa un lugar especial. La empanada de pino, por ejemplo, se transforma en una de las grandes protagonistas de estas fechas, especialmente cuando llega acompañada de un buen pebre o chancho en piedra. Lo mismo ocurre con los anticuchos, choripanes y distintos tipos de carnes que llegan a la parrilla.

“Claramente cuando hablamos de comida típica dieciochera los más nombrados son la empanada, choripán y el anticucho. Pero también debemos recordar que una buena empanada de pino debe ir acompañada de un buen pebre o chancho en piedra. Por otro lado, el asado típico ha ido variando con el pasar del tiempo y dependiendo de la zona del país, podemos encontrar el clásico de vacuno, asado de cabrito, cordero y, si recordamos años atrás, la carne de equino era parte del menú”, señala el chef del restaurant Macerados, Carlos González.

No obstante, no todo se trata de comida, debido a que también existen bebidas para acompañar la buena mesa y hacer más distendida la jornada. “Para beber, está el colemono casero, chicha o un buen vino tinto que son los clásicos, dentro de los que se suma el terremoto. A lo que se puede agregar los postres típicos como el infaltable mote con huesillo, además de los clásicos chilenitos y en algunos casos los olvidados pajaritos, que son boñuelitos de masa tapados con merengue”, enumera  Carlos González.

Pero si existe algo que caracteriza a la gastronomía de fiestas patrias es que detrás de cada preparación también hay una historia familiar. Cocinar durante estas fechas no solamente significa preparar alimentos, sino que representa una instancia de encuentro, colaboración y transmisión de tradiciones entre generaciones.

“Lo más importante en la tradición gastronómica es la comunión, recordar cuando la familia se levantaba temprano para hacer el pino de la empanada. Unos se encargaban de la cebolla, otro de la masa, la matriarca de la familia era la que hacía el pino y entre todos llevaban a cabo la tarea de hacer las empanadas, las cuales se disfrutaban hasta tres días”, rememora el chef.

A lo que el chef agrega que “una dinámica similar ocurre frente a la parrilla, donde muchas veces la responsabilidad recae naturalmente en una persona que asume el rol de asador durante la celebración. Pero el asador siempre se ha designado solo, en cada junta familiar. Sin siquiera planearlo, ya se sabe quién es el encargado de la carne; los demás solo deben mantenerlo bien hidratado”.

La identidad de esta cocina también se encuentra en preparaciones que, aunque sencillas, forman parte del imaginario colectivo de los chilenos. Para el chef Álvaro Barrientos, “es indudable que las empanadas y otras preparaciones como pajaritos dulces, el arrollado huaso son las más típicas. Nadie lo podría discutir en ningún lugar. Y para beber, la chicha, vino tinto, terremoto y mote con huesillos son los favoritos”.

Así, las fiestas patrias vuelven a convertirse en una oportunidad para reencontrarse con una cocina que tiene al territorio, los productos y las recetas transmitidas de generación en generación como algunos de sus principales ingredientes. Donde se puede tener una empanada recién salida del horno hasta un asado compartido alrededor de la parrilla, pasando por un vaso de mote con huesillos o una copa de vino. Cada plato es parte de una celebración que permite volver a encontrarse con los sabores que forman parte de la identidad gastronómica de Chile.

 

Sobre el autor

Jorge Ricci

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