- De acuerdo con la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 96,3% de los hogares urbanos compra pan regularmente. Por ello diversos especialistas dan su opinión autorizada de cómo hacer este producto infaltable en la mesa de los chilenos.
Por equipo turismoysabores
Luego de la polémica surgida entre Chile y Bolivia, país que dice que la marraqueta es de origen boliviano y no chileno, cabe hacerse una pregunta: ¿cómo debe ser y hacerse una buena marraqueta?
El aroma de una marraqueta recién horneada tiene la capacidad de reunir familias, despertar recuerdos y convertirse en un símbolo cotidiano de la mesa chilena. En un país donde el pan forma parte del desayuno, la once e incluso del almuerzo, hablar de su elaboración es también hablar de identidad, cultura y patrimonio gastronómico.
Detrás de un pan de excelente calidad no existe un ingrediente secreto, sino el equilibrio entre materias primas de calidad, técnica y tiempo de fermentación.
“Una buena marraqueta debe ser crujiente, con una cascara delgada de buen color, con un buen aroma y con una forma que sea atractiva a la vista y por supuesto que un sabor exquisito.
En cuanto a los ingredientes se tiene que tener una harina de calidad que sea alta en proteínas y gluten para luego seguir un proceso tradicional que consta de un buen batido, con una fermentación lo más prolongada posible. Asi como también, que su primera y segunda pasada por el horno sea de una 7 horas, a unos 210 o 220 grados Siguiendo estos pasos se tendrá un sabor increíble, de forma natural sin aditivos”, explica Juan Mandiburu, presidente de Indupan y Fechipan.
Ahora bien, más allá de la discusión acerca de su originen, si existe un punto en común entre los especialistas es que la marraqueta y, el pan en general, es un producto patrimonial e infaltable en la mesa de los chilenos, principalmente por su simpleza de preparar y sabores adquiridos en su proceso.
“Lo maravilloso de la marraqueta es que es un pan tremendamente simple de hacer, ya que solo contiene harina, agua, levadura y sal y su magia radica en que al ser tan simple de preparar, el oficio del panadero permite crear este producto tan extraordinario. Para mi, la clave de una buena marraqueta y un buen pan está en respetar los tiempos de fermentación, ya que la marraqueta tiene 2 fermentaciones. La primera, se fermenta en el bloque de masa completo y la segunda ya se fermenta cuando las piezas están formadas entes de ir al horno, que es donde desarrolla todo su aroma, sabor y toda su estructura tan característica”, explica Nicolás Guzmán, el Hacedor de Pan en redes sociales.
El verdadero secreto de un buen pan
Chile figura históricamente entre los países con mayor consumo de pan en el orbe. Sin embargo, mientras las preferencias de los consumidores evolucionan hacia productos de mayor calidad nutricional y procesos artesanales, los maestros panaderos enfrentan el desafío de mantener la tradición sin renunciar a la innovación.
Pero elaborar un buen pan va mucho más allá de seguir una receta. La calidad de los ingredientes, el equilibrio nutricional y la técnica de preparación son factores que determinan tanto su sabor como sus beneficios para la salud.
Hacer pan es una de las prácticas culinarias más antiguas de la humanidad, alimento que ha acompañado a distintas culturas y, pese a la evolución de las técnicas y los ingredientes, su esencia sigue siendo la misma: combinar pocos elementos de calidad y respetar los tiempos del proceso.
“Un pan keto debe elaborarse con materias primas que aporten grasas saludables, proteínas y fibra manteniendo un contenido muy bajo de carbohidratos. Las mejores alternativas son las harinas de almendras, coco y semillas, siempre privilegiando ingredientes de excelente calidad”, enseña María de los Ángeles Rodríguez, socia de Mundo Keto, @bake&low.
A lo que agrega que “en el caso del pan keto, el desafío es aún mayor, ya que su principal característica es ser bajo en carbohidratos, sin perder textura, estructura ni valor nutricional. Para lograrlo, la selección de las harinas resulta clave“.
Pan de masa madre
Hoy, el pan de masa madre se ha consolidado como una de las preparaciones favoritas de quienes buscan sabor, textura y una elaboración más artesanal. Aunque muchas personas creen que prepararlo es complejo, los expertos aseguran que la mayor dificultad está en desarrollar la masa madre, un cultivo natural de levaduras que requiere fermentación y cuidados básicos.
“Una vez que se cuenta con una masa madre activa, hacer pan no es tan complejo como muchos imaginan. Lo más importante es respetar los tiempos de fermentación, trabajar con buenos ingredientes y tener paciencia”, argumenta Patricio Escanilla, chef de (@bechef)
A diferencia del pan elaborado con levaduras industriales, la masa madre aporta una fermentación más lenta, lo que favorece el desarrollo de aromas, una miga más aireada y una corteza crujiente. Además, este proceso permite obtener un pan con una personalidad única, donde pequeños cambios en la temperatura, la hidratación o el tiempo de reposo generan resultados diferentes.
Chile: una potencia mundial en consumo de pan
El pan continúa siendo uno de los alimentos más consumidos por los hogares chilenos.
Diversos estudios sitúan el consumo nacional en torno a 90 kilogramos por persona al año, una cifra que mantiene a Chile entre los mayores consumidores de pan del mundo. Este nivel supera ampliamente el promedio de numerosos países europeos y latinoamericanos.
Su importancia también queda reflejada en el presupuesto familiar. De acuerdo con la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 96,3% de los hogares urbanos compra pan regularmente, mientras que el pan corriente —como la marraqueta y la hallulla— está presente en más del 91% de los hogares.
Estudios recientes indican además que las familias chilenas destinan alrededor de $28.000 mensuales a la compra de pan, consolidándolo como uno de los alimentos de mayor presencia en la canasta básica.





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