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EL PAULATINO RENACER DEL BARRIO SUECIA

Por equipo turismoysabores

Otrora epicentro de la noche y el carrete santiaguino, barrio Suecia fue el segundo hogar de aquellos amantes de la juerga, ya que entre Suecia y General Holley había por lo menos una veintena de pub y discoteques para bailar hasta altas horas de la madrugada.

No son pocas las viudas de este reconocido barrio bohemio del sector oriente. Pero la historia dice que el sector vivió su apogeo pero también su decadencia producto de los ex esos, prostitución y foco de delincuencia.

Asimismo hubo reconocidos hechos policiales que poco apoco fueron minando la reputación del lugar que terminó siendo un área casi desolada por algunos años, hasta que poco a poco despertó el interés de empresarios gastronómicos que han revitalizado estas calles.

La historia del barrio explica su peso simbólico en la vida nocturna de Santiago. Lo que comenzó como un sector residencial en los años setenta se transformó, a fines de los ochenta y especialmente en los noventa, en el gran polo bohemio de la capital. En su momento de mayor auge llegó a concentrar más de-como ya se dijo- una veintena de locales entre pubs, restaurantes y discotecas, convirtiéndose en punto de encuentro obligado para jóvenes, turistas y ejecutivos de la zona oriente.

Cambio del modelo

Tras esa etapa de transición, el Barrio Suecia comienza a mostrar signos de revitalización, aunque con un perfil distinto al de su pasado. En lugar de grandes discotecas y pubs multitudinarios, el sector se ha ido poblando de restaurantes pequeños, bares de coctelería, cafés y propuestas gastronómicas más especializadas, pensadas para un público que trabaja o vive en los edificios cercanos.

El renacer no pretende replicar la antigua bohemia. Hoy el atractivo radica en una oferta culinaria más diversa y contemporánea: cocinas internacionales, bares con mixología y terrazas que funcionan tanto al almuerzo como al after office. Este nuevo ecosistema gastronómico convive con oficinas, hoteles y residencias, generando un barrio activo durante el día y con movimiento moderado por la noche.

El cambio también responde a una transformación en los hábitos urbanos. El público que hoy recorre Suecia busca experiencias más acotadas: cenas, bares tranquilos y espacios donde compartir después del trabajo, en contraste con las grandes fiestas que caracterizaron al sector en los noventa.

Aunque todavía está lejos de recuperar la intensidad de su época dorada, el barrio vuelve a atraer miradas. El flujo constante de trabajadores del sector financiero cercano, la conectividad del metro y la instalación de nuevos proyectos inmobiliarios han creado el escenario para que restaurantes y bares vuelvan a apostar por estas calles.

De este modo, entre edificios modernos y recuerdos de una bohemia legendaria, el Barrio Suecia parece escribir un nuevo capítulo: uno donde la fiesta ya no es el protagonista absoluto, pero donde la gastronomía vuelve a poner al histórico sector de Providencia en el mapa nocturno de Santiago.